jueves, 28 de julio de 2005

Otro día en la insoportable vida de un tiñoso

Miren, no es mucho lo que voy a decir para comenzar este blog que me acabo de hacer, ya que al apreciar los blogs de gente famosa (Villouta, Buitrago, Kowaleczko, Feliu, entre otros), me llevó a pensar que si ellos, que son estrellas tienen uno, sería un buen comienzo para yo convertirme tambien en una.

Aunque chiste repetido sale podrido, la vuelta a clases es una lata. Sobre todo si estas en Santiago y eres un alérgico. El polvo, la contaminación y la gente fatua y desagradable, esa que te dan ganas llorar (debido a la reacción alérgica que éstos producen) te dejan con las ganas ya que no puedes porque estás demasiado preocupado de la avalancha que se te viene encima, lleno de tareas, estres y quehaceres que conlleva vivir en la capital. Tiene cierta ironía o tiene un cierto aire tragicómico ya que al estar en un camping en el medio de la nada lo único que quieres es que los mosquitos te dejen de picar en la noche, dia y tarde, que no haga frio de noche y que los gatos (pulguientos y garrapatosos) dejen de hacer ruido mientras duermes. Para permutarlo por una rica cama, ducha bien caliente y escuchar música sin tener que estar pendiente que se te acabe la pila. Todo lo que implica vivir con las comodidades de la tecnología y avances de una metrópolis, nuestra modesta metrópolis..... bueno ya ciudad. Pero al rato de haber entrado por el pórtico que caracteriza a Santiagors, ese aroma a pescado mezclado con aceites y un toque de leche agria, te das cuenta que lo peor está recién por comenzar. Llegas al taco eterno de la vuelta de vacaiones de todo los Santiaguinors y al dar la vuelta para entrar al terminal de buses (donde esta la cagada debido a que el sudamericano de los choferes que disputan el quien vive y quien no logra salir del terminal) te pones a pensar en donde quedáron esos lindos mosquitos que tanto te picaron en la noche. Llegas porfin a tu casa y te das cuenta que de todas las cosas que dejaste pendientes por las vacaiones... HAN VUELTO. Si es verdad, tus mayores temores vuelven a cobrar sentido, se pierde ese aroma a bosque (y los de mente chochina no digan nada) y entra el olor plástico.

Pero bueno, al fin y al cabo estamos en nuestra casa que siempre se hecha de menos. No hay nada como ella. Y agradecer, no se a quien, por la linda ciudad que tenemos....